Revista Cooperación Suiza en Bolivia 2016 – 2017

El agua se nos va de las manos como el tiempo. El agua desborda los resquicios de nuestra conciencia o nos hace sentir inermes, en abandono. Su exceso causa desastres naturales y su ausencia también. El agua otorga vida y se lleva muchas vidas cada año. Dicen que los caprichos de la naturaleza son imprevisibles… ¿es cierta esta afirmación o somos todos y todas responsables de los grandes cambios climáticos que ya son demasiado evidentes como para negarlos, y que no son caprichosos?